ARCÁNGELES VESTIDOS DE ARCABUCEROS. Por Cristina Platero García.

06.10.2017 10:49

 

            Los hombres llegados a América durante el periodo de la colonización española, los que allí alcanzaron una posición destacada o los que fueron precisamente a desempeñar los más elevados cargos coloniales, no dudaron en seguir para cada caso el modelo del estilo arquitectónico de turno imperante en la Península.

            Los colonos indianos habían partido de Sevilla, puerto de salida obligado durante mucho tiempo, y en ellos permanecía el recuerdo de las casas señoriales que allí se levantaban; de los palacios, de sus numerosas iglesias, y por supuesto, de su inigualable catedral, la más grande en estilo gótico de Europa.

            La principal ciudad del sur de España durante el esplendor de la Casa de Contratación de Indias (situada en Sevilla desde 1503, año en que se instituye, hasta 1717, año en que es trasladada a Cádiz debido a que el puerto fluvial sevillano iba quedando impracticable por la sedimentación), sería la referencia más común para el urbanismo indiano.

            Primeramente, el gótico mudéjar y el plateresco sevillano dejaron su impronta en las lejanas tierras de Ultramar, transportados por la mente de artistas y comitentes. Santo Domingo, primera capital de Indias, basó en dichos estilos su catedral y sus edificios más notables.

            A partir del dominio de México, de 1522 en adelante, las fórmulas renacentistas harán su entrada en el continente americano, evolucionando, al igual que lo haría en el Viejo Continente, hacia el Barroco, mostrando eso sí una distancia temporal; un retraso en la recepción de las modas, correspondiente a la distancia geográfica entre ambos espacios.

            Hasta los últimos días de la colonización, Centroamérica y América del Sur, las zonas bajo la influencia española, fueron el espejo de las formas cultas y artísticas peninsulares. Y el trasplante arquitectónico no sería el único ejecutado.

            El fluir de artistas y tratados traían consigo también muestras de un arte más sutil y delicado, menos abultado pero no por ello insignificante. Tallas religiosas y pequeñas piezas suntuarias salían de los talleres sevillanos con destino a los altares que poco a poco iban poblando el territorio americano.

            Con el paso del tiempo, todas ellas, incluida la pintura, religiosa prácticamente en su totalidad, vieron nacer su propia escuela en el Nuevo Mundo. La influencia indígena saltó a los lienzos, bien mismo porque se tomaban elementos presentes en la naturaleza endógena (como cierto tipo de plantas), o bien porque las obras mismas eran ya creadas por generaciones de artistas indígenas y criollos.

            Este hecho ha permitido hablar de un “barroco mestizo”. La europeización había calado considerablemente en el entramado social a finales del siglo XVI, sobre todo en puntos cercanos a los círculos educativos y de evangelización. A pesar de que estaba tan dividida por motivos étnicos y de jerarquías estamentales, la sociedad indiana mostraba sin embargo una sorprendente homogeneidad en los parámetros culturales, expresión del mundo hispánico y su palmaria cohesión.

            Muestra de aquella transcripción artística del elemento español por parte de los artistas locales americanos, la vemos en la imagen que más abajo aparece y que actualmente se encuentra en el Museo de Lima. Perteneciente a la Escuela de Cuzco y de autor desconocido, su factura aproximada es de finales del siglo XVII.

            La pintura muestra al Arcángel Miguel, vestido de aristócrata. El tradicional arquetipo del santo guerrero, jefe de los ejércitos celestiales, protector alado cuya representación fue muy recurrida durante la Edad Media y principios de la Edad Moderna por ser el encargado de desterrar a la bestia.

            El héroe alado cambia aquí su armadura medieval por lujosos ropajes de brocados y puntillas, y su espada por un arma moderna: el conocido como “trueno de mano” o arcabuz.

            La protección de las Indias fue confiada a hombres de armas en pequeños contingentes, que escoltaban al virrey y que tenían un papel más que nada ceremonial. Las compañías de alabarderos o arcabuceros, junto con unas cuantas docenas de soldados apostados en guarniciones costeras o fronterizas fueron suficientes a juzgar por las escasas pérdidas territoriales sufridas por los españoles en el espacio de tres siglos. Parece que San Miguel hizo bien su papel.  

            En cuanto al arte, indígenas americanos estuvieron detrás de un vasto acervo de lienzos y tablas pintadas, tales como los peruanos Diego Quispe Tito (siglo XVII) y Marcos Zapata (siglo XVIII), ambos dos representantes destacados de la escuela cuzqueña. No obstante, el grupo dominante, aquel que tenía rostro, seguía siendo el de los españoles, el de los “blancos”.

            Dicha supremacía se reflejaba en los cargos políticos y eclesiásticos a repartir, así como en obras pictóricas, donde indígenas y africanos sólo serían retratados como ejemplificación de las distintas castas existentes en las Indias, es decir, de los posibles cruces y descendencias varias que se podían producir tras las uniones entre las diferentes etnias.

            Así pues, no es raro que el poeta Andrés Eloy Blanco, enmarcado dentro de la Generación del 18 de la poesía venezolana, con su Píntame angelitos negros hiciera una reclama por la variedad de pieles en las pinturas latinoamericanas, a la cual puede acceder fácilmente el lector curioso a través del link que aparece en el apartado Fuentes.

            Llevada a la canción por multitud de artistas, dejamos aquí la versión adaptada en bolero, una de las versiones más conocidas, la interpretada por Antonio Machín. Porque… también se van al cielo, todos los negritos buenos.   

Pintor nacido en mi tierra

Con el pincel extranjero

Pintor que sigues el rumbo

De tantos pintores viejos

 

Aunque la virgen sea blanca

Píntame angelitos negros

Que también se van al cielo

Todos los negritos buenos

 

Pintor, si pintas con amor

Por qué desprecias tu color

Si sabes que en cielo

También los quiere dios

 

Pintor de santos de alcoba

Si tienes alma en el cuerpo

Por qué al pintar en tus cuadros

Te olvidaste de los negros

 

Siempre que pintas iglesias

Pintas angelitos bellos

Pero nunca te acordaste

De pintar un ángel negro (bis)

  FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA:

- Poema Píntame angelitos negros, de Andrés Eloy Blanco Meaño: https://www.poeticous.com/andres-eloy-blanco/piantame-angelitos-negros?locale=es

- Canción Angelitos negros, interpretada por Antonio Machín: https://www.youtube.com/watch?v=GOm74WiUEK8

- NAVARRO GARCÍA, Luis; Las claves de la colonización española en el Nuevo Mundo, 1492-1824, Colección las Claves de la Historia, Planeta, Barcelona, 1991.

http://www.hispanidad.info/contratahisp.htm

http://papeldeperiodico.com/2012/12/la-sociedad-de-las-colonias-espanolas-en-america/ 

http://caballerosyarte.blogspot.com.es/2014/01/san-miguel-un-recorrido.html