LOS FUNDAMENTOS DE LA CIVILIZACIÓN EN LOS ANDES. Por Verónica López Subirats.

10.03.2015 06:50

                

                Los primeros conquistadores españoles llamaron a las montañas de más de 900.000 kilómetros cuadrados y más de 5.400 metros de altura de los andenes o bancales, cuyos ríos forman oasis en el desierto costero. Allí surgieron hacia el 8000 antes de Jesucristo comunidades adaptadas a un medio lleno de posibilidades, pero sometido al imperio de la erosión, a las variaciones del fenómeno de El Niño y a los fuertes temblores de tierra.

                Hacia el 3200 antes de nuestra Era se elaboraron las primeras cerámicas en el área colombiana, pasando su arte junto con el textil en dirección a la costa de Ecuador en el 2000 antes de Jesucristo. Una gran transformación de los modos de vida se estaba verificando.

                Desde la costa septentrional y la serranía se fue extendiendo un tipo de asentamiento en forma de U orientados hacia la salida del sol por las montañas, con una especie de plaza mayor en el centro. El de Sechín Alto alcanzó notables dimensiones, dotada de una plataforma recubierta de piedra de tres millones de metros cúbicos.

                En esta plaza tendrían lugar las ceremonias de aquellas gentes, pues según los mitos incaicos posteriores sabemos que este espacio representaría el interior de la tierra, de donde surgieron los primeros humanos.

                                            

                En los frisos policromados del yacimiento de Garagay encontramos criaturas fantásticas con forma arácnida y con colmillos que según algunos autores se relacionarían con la adivinación y el control de los recursos hidrológicos.

                                    

                Más que mansiones aristocráticas se trataría de complejos ceremoniales asociados a grupos que decían descender de un antepasado común, origen remoto del ayllu posterior. De todos modos la función religiosa, guerrera y organizadora crearían las primeras distinciones dentro de estas comunidades andinas.

                Hacia el 1500 antes de Jesucristo surgió la cultura Cupisnique en los valles del litoral septentrional, cuando varios grupos alzaron complejos abigarrados, donde las representaciones de arañas y jaguares acompañadas de cabezas humanas simbolizarían la naturaleza devoradora.

                Las susodichas cabezas y las grandes figuras de guerreros con mazos nos hablan de la violencia guerrera en aquellos tiempos, cuando los trofeos humanos ya se consideraron una acabada muestra de valor en el combate.

                El crecimiento de la población condujo en el 1400 antes de nuestra Era al abandono del  simple aprovechamiento de las inundaciones fluviales por sistemas de irrigación más complejos. Alrededor del lago Titicaca surgieron sistemas de aprovechamiento agropecuarios gracias al cultivo de las patatas y a la domesticación de camélidos como la llama.

                El arte de trabajar los metales también se benefició de este desarrollo social que sentó las bases sociales, económicas, políticas y culturales de las futuras civilizaciones andinas.