LOS REYES CATÓLICOS Y EL BUEN ESTADO DEL CAMINO DE SANTIAGO. Por Esteban Martínez Escrig.

03.09.2016 01:53

                

                La apasionante Historia del Camino de Santiago o Francés es tan dilatada en el tiempo como rica en pormenores. Es muy frecuente que sus siglos plenomedievales sean más conocidos del gran público que los siguientes, aunque no por ello dejan de perder interés épocas como la de los Reyes Católicos.

                La tumba del Apóstol Caballero atraía a muchos peregrinos, a veces también llamados romeros en los documentos cancillerescos, de varios rincones de Europa y era uno de los elementos de mayor prestigio de la Corona de Castilla en el concierto de la Cristiandad. Los que acudían a visitar Santiago dejaban sus buenos dineros en no pocos peajes y en variopintas compras a lo largo de la ruta. Unos monarcas perspicaces y defensores de la fe cristiana como Isabel y Fernando supieron ver el valor del Camino.

                Los hospitales del Camino Francés desde Santiago a los confines de sus reinos se encontraban desprovistos y sus rentas ocupadas en otros menesteres con perjuicio de los peregrinos, según una relación hecha a los Reyes hace unos años. Ordenaron una visita de inspección el 27 de mayo de 1489 desde Jaén para su reforma y alivio de peregrinos y romeros como lo tuvieron sus predecesores en el trono.

                La seguridad también les preocupó. El 15 de julio de 1499 ordenaron al corregidor de Santo Domingo de la Calzada que investigara el proceder del de Logroño, que tomó en el puente de la localidad un caballo, un asno, piedras preciosas y piezas de oro a unos peregrinos franceses. El 11 de abril de 1500 se ordenó retornar las monturas tomadas en Pancorbo a peregrinos de Brujas y París. La tormentosa relación con la monarquía francesa no impedía hacer honor a los compromisos de seguridad de la Ruta Jacobea.

                Ponferrada era uno de sus puntos clave, cuya seguridad no siempre estuvo bien garantizada al rondar por allí los salteadores. Pese a los esfuerzos de su corregidor y del gobernador del reino de Galicia, el 23 de febrero de 1501 la villa se encontraba bajo entredicho del arzobispo de Santiago por cuestiones de seguridad, pese al perjuicio ocasionado a sus vecinos.

                El Camino no siempre se hacía a pie y conseguir montura resultó a veces algo difícil.  El 20 de noviembre de 1500 se autorizó a los peregrinos que fueran al jubileo a alquilar mulas, pese a que pragmáticas reales de 1494 no permitían montar animal de silla al que no fuere caballero.

                En líneas generales los Reyes Católicos, tras años de discordias en sus dominios, lograron mantener el lustre de la Ruta Jacobea. En 1502 se predicó en el reino de Navarra, todavía no incorporada a la Monarquía hispánica, la bula a favor del hospital de peregrinos de Santiago, punto de encuentro y acogida de muchas personas de Europa.