¡ADIÓS. AMIGA! Por Ángela Dalmau Moreno.

03.01.2018 16:55

                

                A Marisol

                Surcan las caricias de tus palabras

y en mi mente surgen silenciosas.

Te hablo, pero no recibo contestación.

Pues en sí hablo sola.

                En mi vida hay un vacío,

quiero sentir tu presencia

pero no quiero ir donde tú has ido.

                Quiero sentir las hojas caídas de otoño

que envuelven mi alma

de color ocre y óxido.

                ¡CARONTE, una deuda me debes!

Deja que llene la barca de lluvia

que roza tristemente pétalos de rosas.

Deja que entre con aroma a primavera,

que no detecten su palidez,

que su rostro hermoso florezca

de bellas flores silvestres como fue ella.

                ¡CARONTE, una deuda me debes!

Tranquilo, la moneda en la boca la lleva.

                Llega el estío, evaporando mis lágrimas de un suspiro.

No alcanza la tierra.

¡Qué seca y árida se queda!

Llega el estío y la risa de los niños ya se ha ido.

Pasarán los años y continuarán otros más

y con el tiempo quedará el recuerdo

de una amiga que ya no está.

                Mi voz palideció en tu despedida;

mi voz por fin puede hablar.

Te despido ahora

y te dejo marchar.

                ¡Adiós, amiga!

Te llevo en el recuerdo.

Que Morfeo te abrace en su bello sueño

que te guíe con su luz eclipsando al dios Elios.

Que tus alas vuelen bien lejos

para que cuando te aposentes brilles como un lucero

y con el tiempo miraremos el cielo

y tú permanecerás allá en el universo

velando nuestros sueños.