BRITÁNICOS Y NAPOLEÓNICOS SE DISPUTAN LA CALABRIA. Por Gian Franco Bertoldi.

11.06.2016 12:50

                

                El reino de Nápoles se había resistido a las fuerzas de la Francia revolucionaria y napoleónica durante varios años. Llegó a permitir que británicos y rusos estacionaran fuerzas en su territorio, pero al final el empuje de los franceses se impuso y sus tropas fueron empujadas hacia Gaeta y Sicilia.

                La conquista de Gaeta era esencial para conseguir la de Sicilia. Los británicos se ubicaron en aquélla sin efectuar movimientos ofensivos a la par que los franceses fueron reforzando sus efectivos. En junio de 1806, mandados por el general Reynier, ya contaron con 12.000 soldados y un buen tren de artillería.

                Entonces los británicos salieron de su atonía. El contraalmirante Smith y el general Stuart proyectaron el desembarco de fuerzas en Calabria para empujar a los franceses más allá. Stuart recurrió a fuerzas desplegadas en Sicilia y alineó un ejército de 5.200 soldados compuesto por tres brigadas y una guardia avanzada, mayoritariamente de infantería ligera. La caballería se encontraba prácticamente ausente.

                El contraalmirante Smith desembarcó tal ejército el 1 de julio en Santa Eufemia con el propósito de dividir a los enemigos. Los cazadores corsos de Stuart se toparon en su reconocimiento con las unidades polacas de los franceses. Pronto los atacantes se vieron reducidos a la cabeza de playa, donde no siempre aceptaron la ayuda de los calabreses.

                Reynier avanzó entonces desde Regio hacia el Norte. La tarde del 3 de julio llegó a la ciudad de Maida. Stuart se dirigió hacia él. Los oponentes se desplegaron en la orilla septentrional del río Lomato. Los franceses no tuvieron más remedio que hacerlo en sentido perpendicular a la hora de cruzar el río y los británicos les propinaron una terrible descarga de fusilería. Entonces cargaron con decisión contra los franceses, que no fueron completamente vencidos por la presencia de su caballería.

                Los napoleónicos fueron derrotados, pero no se les pudo desalojar del reino de Nápoles, del que se enseñorearían. No sería la última batalla por el dominio del Mediodía italiano entre el coloso británico y el francés.