CABALLEROS CRUZADOS EN TIEMPOS CREPUSCULARES. Por Víctor Manuel Galán Tendero.
Los dominios cruzados en el Levante mediterráneo se vieron sometidos a una serie de duras pruebas a lo largo de un atribulado siglo XIII, como en lo concerniente a sus fuerzas caballerescas.
Mientras en Europa llegó a darse un exceso de caballeros y de aspirantes a serlo, en Tierra Santa aconteció lo contrario, pues la conquista cruzada del Oeste de Siria y de Palestina había ocasionado un descenso de población, al igual que en la península Ibérica y en Sicilia tras derrotar a los musulmanes. Se han identificado unas setenta familias de señores en los Estados cruzados, de orígenes modestos en numerosas ocasiones y procedentes de Francia en su mayoría, aunque también algunos vinieron del Sacro Imperio o de la Sicilia normanda.
Para incentivar a los peregrinos a permanecer en Tierra Santa se flexibilizaron las normas caballerescas, especialmente cuando la IV Cruzada abrió dominios del imperio bizantino a los nuevos conquistadores. En el siglo XIII, ante la escasez de buenas tierras, se generalizaron los feudos de bolsa o de dinero en metálico, alimentados con los beneficios del comercio y de la producción. Poco a poco los mercaderes de origen italiano fueron amenazando la hegemonía de los caballeros de procedencia francesa, capaces no sólo de armar fuerzas de caballería, sino también naves de guerra. La preservación de las posiciones cruzadas obligó a no pocas adaptaciones.
Para saber más.
David Nicolle, Los caballeros de Outremer, Barcelona, 2011.

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