EL GRIEGO ENTRE LOS PUEBLOS DE LA EUROPA OCCIDENTAL PRERROMANA. Por Víctor Manuel Galán Tendero.
Afanosos exploradores, comerciantes y colonizadores, los griegos difundieron entre los pueblos del Occidente de Europa su idioma como instrumento de escritura, comercio e incluso administración.
Hacia el 600 antes de Jesucristo los griegos focenses fundaron Massalia, la actual Marsella, que se convirtió en un notable punto de comercio con el interior de la Europa Occidental, con las Galias. Allí se hablaban idiomas celtas a la llegada de los conquistadores romanos, pero las aristocracias galas adoptaron el alfabeto griego para transcribir su propio idioma. Julio César nos informa que en el campamento de los vencidos helvecios se encontraron unas tablillas escritas con caracteres griegos, las de un verdadero censo de su población. La numismática, además, nos revela que hasta mediados del siglo I antes de Jesucristo en las cecas galas se acuñaron monedas con los nombres de sus dirigentes escritos en griego.
Aunque los druidas (el grupo sacerdotal celta con notables responsabilidades judiciales) no pudieran poner por escrito sus saberes religiosos para evitar el descuido de la memoria de sus discípulos o una difusión indeseada, recurrieron a la escritura griega para los más profanos contratos y documentos de contabilidad.
En la península Ibérica los griegos focenses de Massalia fundaron en el 575 antes de Jesucristo Emporion, extendiéndose a otros puntos de su litoral. Aquí los pueblos iberos, como los contestanos, emplearon una variante del alfabeto griego jónico para escribir su lengua. De esta manera el griego se convirtió en el idioma del gran comercio y de la diplomacia, helenizándose a su modo las aristocracias iberas antes de la llegada de Roma, a despecho de la influencia del alfabeto y el idioma púnico, el de Cartago, en el Mediodía peninsular.
Sin embargo, el impacto del griego y de su cultura en las islas británicas fue inseparable de la romanización por mucho que exploradores como Piteas de Massalia, del siglo -IV, dieran cuenta de las islas del estaño, las Casitérides, pues no fundaron allí ninguna colonia. Al parecer, además, los pueblos celtas de Britania mantuvieron una cultura oral, sin documentos como los censos helvecios. Cuando se acuñaron por vez primera monedas allí en el siglo I, se empleó el alfabeto latino. Soldados, mercaderes y médicos procedentes del Mediterráneo Oriental dominado por Roma difundieron amuletos e inscripciones votivas en griego, el idioma que tanto prestigio tuvo entre las gentes del Occidente.
Para saber más.
Francisco Rodríguez Adrados, Historia de la lengua griega. De los orígenes a nuestros días, Madrid, 1999.

