IDEAS SOBRE LOS REYES MAGOS A MEDIADOS DEL SIGLO XIII.
“Poco después del nacimiento del Señor llegaron a Jerusalén tres magos, llamados en hebreo Apelio, Amerio y Damasco; en griego Gálgata, Malgalat y Sarathin; y en lengua latina, Gaspar, Balthasar y Melcior.
“La palabra mago significa tres cosas diferentes: ilusionista, hechicero maléfico y sabio. ¿Cuál de estas tres significaciones debemos atribuir a nuestros tres magos? Sobre esto hay tres opiniones. Según algunos intérpretes, estos tres eran de hecho tres reyes aficionados a la práctica del ilusionismo; por eso, con sus trucos y astucia, consiguieron engañar a Herodes y, en vez de regresar por Jerusalén hacia su tierra, como con él habían convenido, lo hicieron por otro sitio. Quienes sostienen esta hipótesis invocan en favor de la misma este texto del Evangelio: “Viendo Herodes que había sido engañado por los magos… etc.” Otros estiman que estos hechiceros eran al estilo de los encantadores que servían al faraón ejerciendo la magia para causar con ella maleficios. El Crisóstomo es uno de los que opinan de esta manera. Según este santo doctor, Cristo quiso convertir a estos magos, y mediante la revelación de su nacimiento los apartó de sus malas artes, y los santificó para que su conversión sirviera de ejemplo y de motivo de esperanza a los pecadores de cualquier género. Otros, finalmente, suponen que eran tres sabios, llamados magos, no porque practicaran la hechicería ni el ilusionismo, sino porque en su tierra de origen la palabra mago se usaba para designar a las personas de ciencia, y equivalía a la voz escriba de los hebreos, a la de filósofo de los griegos y a la de sabio de los latinos. Por tanto, en opinión de estos intérpretes, el calificativo de magos dado por la Escritura a estos tres hombres ha de entenderse en el sentido de que se trataba de tres sabios, de tres personajes eminentes por su sabiduría.”
Santiago de la Vorágine, La leyenda dorada. Volumen I, en La Epifanía del Señor. Edición de fray José Manuel Macías, Madrid, 2001, p. 92.
Selección de Víctor Manuel Galán Tendero.

