INTERVENIR CON LA EXCUSA DE LA LIBERTAD. Por Víctor Manuel Galán Tendero.

05.01.2026 10:32

              

               Aviso a navegantes, pues quizá no haya nada nuevo bajo el sol.

               Los Estados Unidos cuentan con una pródiga historia de intervenciones en Iberoamérica, so capa de defender la libertad. Cuba estuvo entre sus objetivos desde inicios del siglo XIX, coincidiendo con la crisis del imperio español. En abril de 1898 entraron en guerra contra España, acusada de horrendos crímenes, y a finales de mayo desembarcaron tropas en Cuba.

               Los estadounidenses no estaban dispuestos a tratar como iguales a los independentistas cubanos. Desdeñaron las fuerzas de comandantes como Máximo Gómez, y sólo consideraron de importancia las del general Calixto García, que se habían hecho fuertes en la zona de Oriente. Tropas cubanas lucharon a favor de los estadounidenses en los combates de Santiago de Cuba, pero en la paz de París del 10 de diciembre de 1898 los independentistas cubanos carecieron de representación.

               En Cuba no se estableció entonces una república independiente, sino un gobierno de ocupación militar estadounidense, que duró de 1899 a 1902, en plena Era del Imperialismo. Sus gentes se encontraban acosadas por el hambre y las enfermedades, en una situación dramática. La población había descendido de las 1.850.000 personas de 1894 a las 1.689.000 de 1898, perdiéndose las nueve décimas partes de la cabaña ganadera y las cuatro quintas partes de las plantaciones azucareras.

               Los Estados Unidos se enfrentaban a una insurrección nacionalista en Filipinas, temiendo un movimiento de tales características en Cuba. Con el desembolso de tres millones de dólares lograron disolver el ejército cubano. Se ampliaron las comunicaciones y se emprendió la lucha contra la feroz fiebre amarilla. A diferencia de la producción azucarera, la tabaquera se recuperó mejor al requerir menos capitales y terrazgos.

               También se pusieron en marcha disposiciones políticas. Para consternación de más de un mandatario estadounidense, los candidatos nacionalistas ganaron las elecciones municipales de 1900. Cuando se develó el desfalco de la administración de correos de La Habana, la tensión subió de tono en el Congreso estadounidense, donde los demócratas acusaron a los republicanos de imperialistas.  

               En vista de ello, el gobernador militar Wood anunció el 25 de julio de 1900 la elección de una convención constitucional cubana. Pudieron votar los varones mayores de veintiún años que supieran leer y escribir, con bienes valorados en un mínimo de 250 dólares oro o que hubieran servido en el ejército independentista cubano. Con semejantes restricciones se eligió la convención que a fines de 1901 ya había redactado un proyecto constitucional, basado en la Carta Magna estadounidense.

               Los Estados Unidos, a través del gobernador Wood, reclamaron su derecho a intervenir en la vida política de Cuba y a establecer una posición militar en Guantánamo. Paralelamente, el Congreso estadounidense aprobó la Enmienda Platt, que avalaba el derecho de intervención en Cuba con el pretexto de proteger a ciudadanos y bienes de estadounidenses. De esta manera se subordinaba Cuba sin anexionársela.

               Las protestas en la isla no impidieron que la Enmienda fuera aprobada por quince votos contra catorce, incorporándola a la Constitución cubana. Se pensó que era mejor tal eventualidad que nada. Se convocaron a continuación elecciones generales, que dieron la presidencia a Tomás Estrada Palma, con el respaldo de Wood. A 20 de mayo de 1902 comenzó la retirada de las tropas estadounidense de Cuba, pero entre 1906 y 1909 conoció una segunda ocupación de la expansiva república norteamericana.

               Para saber más.

               Leslie Bethell (edición), Historia de América Latina. 9. México, América Central y el Caribe, c. 1870-1930, Barcelona, 1992.