LA COFRADÍA DE ARRIAGA. Por Víctor Manuel Galán Tendero.
El sistema feudal adoptó en el Norte de la península Ibérica unas formas peculiares, como el señorío de la cofradía de Arriaga, en las tierras alavesas. Se trató de un verdadero señorío colectivo, ejercido por hidalgos de varios linajes, sobre un territorio que abarcó una buena parte de Álava, correspondiendo el resto a las villas de realengo.
Aunque los orígenes de la cofradía se hacen remontar a finales del siglo XII, en una tierra disputada entre navarros y castellanos, es fechada por vez primera en 1258. En sus juntas generales se reunían en el campo de Arriaga los distintos cofrades para abordar cuestiones muy diversas, correspondiéndoles la elección de su cabeza o señor. De 1254 a 1288 recayó tal honor en don Diego López Díaz de Haro, asimismo señor de Vizcaya.
El señor era el encargado de administrar justicia, con los servicios de varios oficiales, con la potestad de imponer penas pecuniarias incluso a los hidalgos. Era también el comandante general de la cofradía, rigiendo directamente algunas fortalezas y encabezando a sus huestes en las campañas militares contra los enemigos del rey.
Dentro del territorio de la cofradía vivían collazos dependientes de los hidalgos y labradores menos subordinados. A todas estas gentes se les impuso el pago de impuestos como el pecho forero, consistente en el buey de marzo y en medio modio o medida de cereal. Sin embargo, mientras los collazos lo pagaban a sus señores hidalgos, el resto de los labradores lo devengaban directamente al señor de la cofradía.
El crecimiento de localidades realengas como Vitoria y Salvatierra causó fricciones a la cofradía por razones como la rivalidad por el dominio de ciertos términos territoriales. En vista de ello, según diversos autores, los cofrades decidieron entregar el señorío en 1332 al mismo rey Alfonso XI, asegurándose a cambio sus exenciones y privilegios, así como un puesto destacado en la nueva Álava de la Baja Edad Media.
Para saber más.
Iñaki Bazán (dirección), De Túbal a Aitor. Historia de Vasconia, Madrid, 2002.

