LA ESCENA INTERNACIONAL A INICIOS DEL 2026.
Las previsiones razonables de lo que pueda suceder no son en modo alguno profecías. Tampoco, por muy razonables que puedan parecer, son exactas, ya que en muchas ocasiones no tienen en cuenta todos los factores a considerar. La política internacional se rige por una serie de normas, que no dejan de ser cambiantes. En el transcurrido 2025 las actuaciones de Trump han dejado perplejos a más de uno. Sus diferencias con los países europeos, aliados de los Estados Unidos, se han expresado con sonoridad, declarando la decadencia y perdición de aquéllos. Si tomamos en consideración tales opiniones, se diría que los dirigentes estadounidenses han dejado de contemplar Europa como el corazón estratégico de la isla-continente del Viejo Mundo.
El acercamiento de Trump a la Rusia de Putin es patente, pues parece dispuesto a sacrificar Ucrania en aras de un pacto de reparto de sus recursos energéticos. De realizarse, estadounidenses y rusos podrían ser asociados no sólo en la explotación de Ucrania, sino también en la de Siberia y el Ártico, con una Groenlandia reclamada por Trump. Quizá de esta forma le cerraría el camino en tales regiones a China, el aliado de Rusia que se afana en ampliar sus áreas de captación de recursos. En Estados Unidos se teme desde hace tiempo el empuje chino, evidente más allá de la cuenca del Pacífico, endureciendo sus posiciones en puntos tan estratégicos como el canal de Panamá, algo con evidentes repercusiones en Iberoamérica.
A finales del siglo XX ya inquietó en Washington la alianza de Rusia, China e Irán, capaz de amenazar la hegemonía estadounidense. Si el acercamiento a Putin debilitaría tal eventualidad, los ataques a un Irán en crisis insistirían sobre el particular, una vez reafirmada la posición de Estados Unidos en el Próximo Oriente. De ser así, Trump sería el histriónico gesticulador de una ambiciosa estrategia estadounidense.
Nuevamente la Unión Europea vuelve a aparecer como el perdedor, dividida en Estados con desafíos a su cohesión social. Como no es la primera vez, ni será la última, que se anuncia su declive, es bueno considerar sus bazas de experiencia y recursos materiales. Sin lugar a dudas un mayor acercamiento entre los pueblos europeos puede tener consecuencias de primer orden en la escena internacional. Todo depende de cómo se encare el desafío.
Víctor Manuel Galán Tendero.

