LA IDEALIZACIÓN DE LOS ORÍGENES DE LA CABALLERÍA.
“Desfalleció la caridad, la lealtad, la justicia y la verdad en el mundo; comenzó la enemistad, la deslealtad, la injuria, la falsedad, y por ello prendió el error y la turbación en el pueblo de Dios, creado para que Dios fuera amado, conocido, honrado, servido y temido por el hombre.
“En los comienzos, cuando sobrevino en el mundo el menosprecio de la justicia por la merma de la caridad, convino que la justicia volviera a ser honrada por el temor. En consecuencia, se agrupó todo el pueblo por milésimas y por cada una se eligió y escogió al hombre más amable, más sabio, más leal y más fuerte dotado del más noble coraje, con más entendimiento y fuerzas que los demás.
“Se buscó entre todas las bestias cual era la más hermosa y corriente y que pudiera sustentar más trabajo, la más conveniente para servir al hombre; de tal modo que el ser el caballo la más propicia, se le eligió y entregó al hombre escogido entre cada milésima, recibiendo el nombre de caballero.
“Una vez ajustada la más noble de las bestias al hombre más noble, fue conveniente escoger de todas las armas aquellas que fueran más nobles y adecuadas para el combate y defenderse de las heridas y la muerte, entregándolas y haciéndolas propias el caballero.”
Ramon Lllull, Llibre de l´orde de cavalleria. Edición de Albert Soler, Barcelona, 1988, pp. 167-168.
Selección y adaptación al castellano actual de Víctor Manuel Galán Tendero.

