LA NUEVA ESTRATEGIA DEL DOMINÓ. Por Víctor Manuel Galán Tendero.

01.03.2026 11:06

 

               En la década de 1950, en plena Guerra Fría, los estrategas de Estados Unidos acudieron a la teoría del dominó. Si un país caía en manos de sus rivales comunistas, los de su alrededor terminarían corriendo la misma suerte, cayendo como fichas alineadas del dominó. Paulatinamente se extendería de tal modo el poder soviético, justificando intervenciones como las de Vietnam para evitar el estrechamiento del campo estadounidense.

               Esta forma indirecta de librar la Guerra Fría en áreas del Tercer Mundo ayudó a evitar la colisión frontal entre Estados Unidos y la Unión Soviética en una confrontación nuclear. A día de hoy, con una Rusia todavía enfangada en Ucrania y una China prudente, la teoría del dominó se está empleando de forma geográficamente más amplia y para ensanchar el dominio estadounidense en el mundo.

               Convertida Venezuela en un protectorado de Estados Unidos, con el control de su petróleo, se puede derribar la ficha cubana o la iraní. Los regímenes de ambos países han sido antagonistas de Washington históricos e influyentes, pasando por horas muy bajas a día de hoy. Tras la caída de Venezuela parecía posible que se intentara alguna acción contra Cuba, cuando en México se ha desatado una verdadera guerra con el narcotráfico. Sin embargo, se ha emprendido en primer término la de Irán, donde se trata de crear un vacío de poder que pueda ser aprovechado por la oposición.

               La previsible subida del precio del petróleo no preocupa mucho al círculo de Trump, que dispone del crudo venezolano. Las dificultades que afrontarían las economías europeas beneficiarían al presidente de Estados Unidos en su particular guerra de los aranceles, que ha recibido un reciente varapalo judicial. A la hora de decantarse por Irán en lugar de por Cuba, no hemos de perder de vista el conflicto de los talibanes con Pakistán, que abre nuevas posibilidades en Asia Central.

               Ciertamente, en la campaña iraní se dispone de la ayuda israelí, interesada en ampliar su poder en la zona como han acreditado los hechos de Gaza. Con todo, el impulso fundamental procede de Estados Unidos, donde quizá un nuevo círculo de estrategas y de intereses estén llevando a cabo un nuevo modelo de hegemonía mundial, cada vez más distanciado del surgido tras la II Guerra Mundial. Entre 1945 y el 2026 el peso de Estados Unidos se ha inclinado hacia el Suroeste y el Pacífico, dando cabida en sus centros de decisión a gentes de procedencia cubana. Trump, con su histrionismo nacionalista, sería el presidente capaz de impulsar sus planes en su segundo mandato. El gran problema de toda acción unilateral es que incide en un mundo que no lo es, provocando daños colaterales verdaderamente serios e incluso imprevisibles.