LAS CONTRADICCIONES DE LA DICTADURA Y EL FINAL DE LA MONARQUÍA.

28.12.2021 12:22

               

                “La Dictadura tuvo muchos aspectos, algunos insoportables. Pero tuvo un importante aspecto positivo; es decir, el empuje que dio al progreso material del país. Y eso es lo que hundió a la Monarquía. Cuando el capitalismo gana dinero, cada día quiere ganar más. Cuando se produce una parada, un colapso, se busca otra fórmula política para volver a las ganancias anteriores. Una de las cosas más inexplicables de la vida es que no se pueda ganar siempre dinero. Las ondulaciones de la vida son inconcebibles.

                “La Dictadura fue un gobierno de personas mediocres, más bien muy mediocres, que por el solo hecho de haber mantenido un orden social y público, lo que se suele llamar la paz y la tranquilidad del país, durante siete años, dio a los españoles la idea de que España era un país rico. La estabilización de la vida general, el mantenimiento del valor de la moneda, aceleró considerablemente el proceso de circulación de capitales. Se hicieron muchas cosas y pasaron tantos duros por delante de los ojos de la gente y a tanta velocidad, que se creyó que había más moneda y más asequible de la que había en realidad. Todo esto, está claro, es relativo –relativo en relación, está claro, con otros países. Lo cierto es que se creó una ilusión económica, y esa ilusión impulsó en gran medida el hedonismo de la gente. El hedonismo no tiene límites y, cuando se conoce, se inscribe implícitamente en el partido del progreso indefinido –en el partido de los grifos que manan siempre.

                “Se produjo, sin embargo, el colapso –la parada en el descansillo de 1930. Con un poco de paciencia esa crisis se habría podido superar. Pero la gente estaba embalada y no habría tolerado que todos los grifos –y no solamente los de los cuartos de baño- dejasen de manar. En ese momento cuando entran en el movimiento de subversión personas con historial y temperamento conservador, que dan a la gente, aparte garantías ideológicas, la seguridad de que hay un obstáculo a la acentuación del progreso material. Se dio la singularidad, en este país, de que se formó un movimiento político, integrado por exministros de la Monarquía que se llamaron monárquicos sin rey. Los nombres, todo el mundo los recuerda: en cualquier caso, son indiferentes. El obstáculo –dirán los conservadores republicanos- es la Monarquía. En el momento en que la parte más difícil de la opinión digirió este pronóstico, la Monarquía quedó herida mortalmente. Cuando consideró que la institución no podía asegurar el mantenimiento de las vacas gordas de la época anterior, trasladó, al nuevo régimen, el mantenimiento de las que había gustado con tanta satisfacción. La Monarquía fue arrinconada como un trasto viejo, inútil y acabado. Se creyó, para decirlo brevemente, que una república a la francesa, burguesa, con negocios y comodidades, haría marchar al país de una manera admirable. Y en esas estamos.”

                Josep Pla, Madrid. El advenimiento de la República, Madrid, 1986. Traducción castellana de Eugenio Gallego de Madrid. L´adveniment de la República, Barcelona, 1933, pp. 46-48.

                Selección de Víctor Manuel Galán Tendero.