LOS EMOLUMENTOS DE LOS HALCONEROS MEDIEVALES. Por Víctor Manuel Galán Tendero.

21.03.2022 08:22

               

                El arte de le cetrería o de la caza con halcones fue muy valorado en la Edad Media, particularmente entre emperadores y reyes. Tal esparcimiento, recomendado por el sabio Alfonso X, simbolizaba de paso su hábil manejo del poder, y no pocos monarcas invirtieron sus buenas sumas de dinero en rapaces halcones y en consumados especialistas halconeros.

                Martín I de Aragón tuvo en nómina, entre otros, a dos, a don Domingo Pontils y a don Bernat Cases, bien presentes en la contabilidad de su tesorero micer Joan Dezplà. Sus emolumentos o quitaciones por servicio de un halcón eran registrados por el escribano de ración Ramón Fiveller, que apuntaba cuidadosamente sus días verdaderamente servidos. Tras recibir su informe, el tesorero liquidaba a los halconeros lo debido.

                Desde Játiva, el último día de marzo de 1403, se autorizó el pago de 328 sueldos a don Domingo Pontils. Se consideró el intervalo que iba desde el primer día de enero a aquel día, a razón de cuatro sueldos diarios por sus servicios en la corte, en tierras barcelonesas. Sin embargo, se le descontaron 32 días, a razón de doce dineros diarios, por acudir a palacio. En suma, lo que pudieron ser 360 sueldos se quedaron en 328.

                Semejantes cálculos se le aplicaron a don Bernat Cases el 30 de junio del mismo año desde Jérica. Había servido desde al primero de enero al último día de junio, y podía haber percibido 552 sueldos. Sin embargo, se le descontaron 138 por su estancia en palacio y otros 138 por tomar cebada de la corte, reduciéndose la suma a la mitad de lo inicial, a 276 sueldos. A pesar de ello, la retribución era ciertamente importante para su época.

                Fuentes.

                ARCHIVO DE LA CORONA DE ARAGÓN.

                Real Patrimonio, Maestre Racional, Volúmenes, Serie General, 833.