LOS EXPÓSITOS EN UNA COMUNIDAD DEL ANTIGUO RÉGIMEN.

23.01.2026 08:15

              

               “Ya que se ha tratado de las preeminencias y privilegios de los linajes, de los cargos que dan y oficios que proveen, es bueno y necesario decir las limosnas que hacen. Muchos de los caballeros hidalgos de los linajes dejaron rentas y heredades en pan, dinero y leña, de las que se fundó antiguamente un hospital en la ciudad de Soria llamado Santispiritus, que estaba edificado en el sitio mismo donde en estos días vemos fundado el monasterio tan principal de Nuestra Señora de Gracia de la orden de San Agustín, y la institución de este hospital fue para recoger las criaturas pequeñas que llaman vulgarmente los niños echadizos o los expósitos, los cuales echaban sus padres a las puertas de las iglesias o de otras casas donde se usa de misericordia.

               “La renta situada para esta buena obra son cuatrocientas fanegas de pan cada año y cien ducados en dinero. Y el mayordomo o persona puesta por los linajes que allí residía tenía cuidado de recoger estos niños y de darles a criar, y se criaban por las amas a quien eran encomendados hasta ser grandecitos y alcanzar uso de razón. Y llegados a este término los ponían a oficios o a servir como hijos huérfanos haciéndoles la costa los linajes.

               “Después como este hospital se deshizo, como otras cosas que deshace el tiempo, faltó el remedio a los niños y así eran mal recogidos y criados, pero no faltó la caridad de los caballeros de los linajes, que visto este daño dieron orden como de entre ellos mismos se nombrase un caballero que ejerciera el oficio de mayordomo y le durase el cargo por tres años para que gastase la renta con las criaturas desamparadas en una casa determinada, en la que fuesen los niños recogidos y dados a criar.

               “Por este orden se recogen y se crían hoy en día, y muchas personas pías y deseosas de hacer servicio a Nuestro Señor y bien a su prójimo tienen tanta caridad para con estos niños que los prohíjan y reparten con ellos sus bienes como si fueran hijos propios. A otros los ponen a oficios o los acomodan en la casa de los niños de la doctrina.

               “Este mayordomo lo nombra por rueda cada linaje de tres años en tres años, que es el tiempo que dura el cargo, y al cabo del mismo le toman cuentas de cómo ha gastado la renta de los niños.”

               Miguel Martel, Canto tercero de la Numantina y su comento. De la fundación de Soria y origen de sus doce linajes, Soria-Madrid, 1967, pp. 74-75.

               Selección y adaptación al castellano actual de Víctor Manuel Galán Tendero.