LOS POLÍTICOS REYES ASTRÓLOGOS. Por Víctor Manuel Galán Tendero.

07.08.2026 11:41

             

              Todo rey que en la Edad Media se preciara tenía un modelo, el de Salomón. Ejemplo de sabiduría, de discernimiento moral y de buen gobierno, su cita como autoridad validaba un argumento.

              Al buen Salomón se le atribuyeron tanto el Eclesiastés como los Proverbios, referentes para numerosos teólogos. El rey necio u obstinado salía muy mal parado en estos textos, y Francesc Eiximenis los utilizó para criticar indirectamente a Juan I de Aragón (1387-96). Era demasiado propenso a escuchar a falsos consejeros y a dejarse influir por la astrología, descuidando sus deberes de gobernante.

              Francesc Eiximenis sostuvo que el poder del monarca no provenía directamente de Dios, sino a través del pacto original entre el pueblo y su gobernante, plasmado en la cosa pública. Tal pensamiento embridaba la capacidad del rey de emprender una guerra a su libre voluntad o de gastar igualmente a su antojo los dineros pagados por sus súbditos. El parlamentarismo se abría paso en la Corona de Aragón, Inglaterra y otros reinos, no sin oposición de sus monarcas.

              Pedro IV y su hijo Juan I compartieron su interés por la astrología y el esoterismo por razones muy mundanas, mucho más allá de la superstición. De anunciar un astrólogo real que una conjunción planetaria dispensaría la victoria de sus tropas en el campo de batalla, se ganaba también la batalla de la propaganda.

              No hemos de olvidar que en las cortes bajomedievales se difundió el gusto por colecciones de textos atribuidos al mismísimo Aristóteles, los secretos de los secretos. Prometían a los monarcas acceder a los saberes ocultos vedados al resto de las personas, convirtiéndose así en reyes sabios. Para Pedro IV y Juan I representaron símbolos de la máxima autoridad ante sus gentes y frente a otros reyes el dominar las artes de la astrología, poseer astrolabios de oro y encargar sesudas obras astronómicas. Tuvieron así la sensación de controlar las fuerzas ocultas de la naturaleza.

              Con semejantes elementos a su favor, los monarcas se veían intelectual y moralmente libres de eludir los controles institucionales de sus reinos, construyendo una fuente de autoridad alternativa cuestionada por más de un teólogo. Los misterios eran bien mundanos.

              Para saber más.

              Tito Maciá, Así era la astrología medieval, Lulu Press, 2021.