¿LOS PUEBLOS BÁRBAROS? Por Antoni Llopis Clemente.

12.09.2014 20:43

                                                        

                Desde la Ilustración se ha venido contraponiendo la civilización con la barbarie. Aquellos pueblos con estructuras sociales de carácter tribal y formas de pensamiento poco elaboradas, casi elementales, caerían del lado bárbaro, como fue el caso de los germanos de más allá del limes de la civilización romana de ciudades, calzadas y derecho. Su irrupción en el Imperio habría ocasionado una regresión histórica formidable conocida bajo la rúbrica de Edad Media, de la que Europa habría salido con enormes dificultades.

                Al menos así se pensaba hace no mucho, pero la historiografía ha restablecido la imagen de los pueblos germanos. De gran variedad geográfica y cultural, no son susceptibles de ser reducidos a una imagen tópica extraída de observaciones dispersas aparecidas en los autores clásicos. Desde el siglo I de nuestra Era el comercio y la influencia cultural romana habían ganado importancia entre los germanos.

                Poco a poco fueron emergiendo unas aristocracias en su seno que tuvieron como modelo la civilización romana. A la hora de legitimar su autoridad encontraron de gran utilidad los botines y los obsequios tomados a otros. Con astucia supieron ganarse el favor de los potentados romanos empeñados en combates fratricidas. Se integraron en el organigrama del Imperio antes de las grandes invasiones, en las que distintas aristocracias se aliaron para conseguir una mayor promoción en el mundo romano. De tales alianzas emergería la etnogénesis o formación de nuevos pueblos.

                En el fondo no hemos de contemplar el fin del Imperio romano de Occidente como la extinción del legado de los Césares, sino como su expansión más allá de la mano de nuevos reinos, que como en el caso del visigodo trató de ser una réplica a su escala de la añorada Roma.