LOS SOLDADOS FRANCESES SE AMOTINAN (1917). Por Gian Franco Bertoldi.

30.05.2015 00:03

                A la Gran Guerra fueron los soldados con ilusiones de conquistador que pronto se truncaron. Las grandes campañas napoleónicas de electrizantes movimientos y fulgurantes ascensos se hundieron en el fango de las trincheras, donde se sepultaron entre roedores y suciedad miles y miles de hombres que vistieron el uniforme de su patria.

                La alternativa a la putrefacción en las posiciones defensivas eran ofensivas suicidas en las que caían demasiados soldados ante las alambradas y las ametralladoras contrarias. En abril de 1917 el ejército francés se encontraba desangrado tras el ataque comandado por Nivelle. Hartos de una lucha sin fin, los soldados comenzaron a cuestionar la autoridad de sus oficiales.

                  

                Estalló el motín entre la tropa inicialmente en Soissons y Auberive para ganar territorio con celeridad. Entre algunos soldados se entonó La Internacional. Se temió que Francia estuviera a punto de una revolución socialista, pese a que el número de amotinados no excediera de 40.000.

                En junio las autoridades francesas atribuyeron el movimiento a una conspiración organizada desde París por el espionaje alemán. Las teorías de la conspiración siempre han sido del gusto de quienes han intentado ignorar o hacer ignorar la realidad social.

                La historiografía más reciente ha reducido el alcance revolucionario e incluso pacifista de estos motines y ha resaltado el fuerte componente de resentimiento contra los civiles que menospreciaban a los esforzados militares, según la visión de algunos soldados.

                Los motines no pusieron fin a la intervención ni a la derrota de Francia en la I Guerra Mundial. Es más, se les descabezó condenando a muerte a 554 cabecillas, de los que 49 terminaron ejecutados.

                El movimiento cedió finalmente y los vínculos entre oficiales y soldados se restablecieron con brutalidad. Francia tuvo poco que ver con Rusia en aquel 1917.