LOS SUBMARINOS DURANTE LA I GUERRA MUNDIAL. Por Luna Maestro y Oana Dumitrescu.

02.06.2014 22:21

Para iniciar nuestro trabajo, debemos saber en primer lugar qué es un submarino. Podríamos definirlo como un navío o buque que funciona en la superficie y bajo el agua por sí mismo.  No debe confundirse con un sumergible, ya que éste suele ser llevado a su zona de operaciones por barcos comunes o grandes submarinos, y tiene una autonomía muy pequeña: muchos funcionan conectados por un «cordón umbilical» a un buque nodriza que les suministra aire y electricidad. Los submarinos pueden ser civiles, que se utilizan para turismo o investigación, o militares. Nosotros vamos a hablar de la historia de los militares, centrándonos, sobretodo, en la Primera Guerra Mundial. Pero previamente haremos un pequeño viaje por la historia.

 El deseo de poseer una nave capaz de navegar por debajo del agua venía ya de tiempo atrás: La primera referencia procede del gran sabio griego Arquímedes, que diseñó una campana que, en posición invertida, se sumergía en el agua, de forma que atrapaba en su interior un volumen de aire proporcional a su capacidad. Por otra parte, según la tradición, Alejandro Magno se interesó por la vida submarina y mandó construir un barril con partes de cristal para observar cómo nadaban los peces en su elemento, siendo éste el primer dispositivo con el que el hombre se introdujo en el agua. También es conocida la narración que hizo Leonardo Da Vinci en 1490 sobre un modelo marino no muy distinto al de Alejandro Magno. En 1580, un oficial de la armada inglesa llamado William Bourne daba a conocer un diseño de un buque submarino provisto de una carcasa de madera revestida de cuero aislante, pero no tuvo gran éxito. En 1775, el ingeniero americano David Bushnell inventó una nave, "La Tortuga", con forma de huevo, que tenía un sistema complejo de válvulas y ventiladores y que podía llevar a un solo hombre como tripulación. 
 Pero el primer submarino moderno lo diseñó  Isaac Peral a principios de siglo XX. Fue un ingeniero y marino español, que diseñó un submarino propulsado eléctricamente que revolucionó la navegación subacuática. Tuvo por nombre "Isaac Peral (C-1)",  y fue construido para la Armada española en el astillero de Cartagena. La Marina española no consideró que el proyecto fuese lo bastante interesante y rechazó su construcción en serie. 
 Lo mismo había sucedido años antes, en 1859, con el español Narciso Monturiol (1819-1885) que logró crear un prototipo que se movía.  Tenía unos 6 metros de eslora con hélices propulsadas por 16 hombres de la tripulación; era capaz de sumergirse a 18 metros y alcanzaba la velocidad de 2 nudos, pero la escasez de aire obligaba a que las inmersiones fueran bastante breves. Los informes técnicos fueron favorables y las crónicas periodísticas elogiosas, no obstante, oficialmente no se le reconoció utilidad, por lo que no recibió ayudas para sufragar los gastos. Monturiol no desistió y pidió ayuda a artistas, poetas y músicos de Barcelona para movilizar a la ciudadanía y conseguir la financiación para un segundo proyecto: el Ictíneo II.

Cuando se inició la Primera Guerra Mundial, los submarinos no habían sido utilizados aún para la guerra. El dominio naval  de los ingleses forzó a la flota alemana a intentar este nuevo tipo de guerra. Fue una apuesta arriesgada, ya que era un proyecto experimental. Los británicos, por entonces realizaban un bloqueo naval a los alemanes. Estos, presionados por el bloqueo y la superioridad de los británicos,
optaron por confiar en la guerra submarina como la mejor manera de hundir los barcos enemigos. La verdad es que demostraron ser muy útiles, pues las líneas de aprovisionamiento quedaban destruidas por los submarinos.
 Los alemanes apostaron fuerte por esta estrategia bélica, y el 1 de febrero de 1917, Alemania puso en marcha la guerra submarina total. Los primeros meses fueron enormemente dañinos para los barcos que iban y venían a Inglaterra. El resultado final fue, sin embargo, totalmente contrario a lo que los  alemanes esperaban. Los británicos organizaron sistemas de convoyes en los que barcos de guerra escoltaban a los buques mercantes y redujeron de forma significativa las pérdidas. Además, y esto fue lo más importante, la guerra submarina perjudicó seriamente a los productores y exportadores americanos, lo que precipitó la entrada en guerra de Estados Unidos. 

Una de las acciones realizadas por los submarinos alemanes que más repercusión tuvo a nivel internacional, fue el hundimiento del Lusitania -un buque de pasajeros-  el 7 de mayo de 1917, en las costas de Irlanda, en su último viaje desde Nueva York hasta Liverpool. Los pasajeros del Lusitania temían por su vida, debido a las amenazas alemanas. Al principio el viaje se dio muy tranquilo, pero casi al final se produjo lo esperado, un submarino, en concreto el U-20 dirigido por el comandante Walter Schwieger, dirigiéndose hacia su país, se encontró al Lusitania y le resulto un blanco muy fácil de eliminar, por lo que dispararon tres  torpedos al navío, que se hundió. Murieron 1198 personas.