PERIPECIAS DE UNA SEÑORA DONCELLA MEXICA. Por Víctor Manuel Galán Tendero.

07.04.2026 13:29

              

               Una de las hijas del desafortunado emperador Moctezuma fue Tecuichpo, la señora doncella, cuya belleza fue celebrada por sus coetáneos. No sabemos a ciencia cierta cuándo nació, aunque se ha supuesto que fue hacia 1509. Siendo todavía niña fue unida en matrimonio al sucesor de su padre al frente del imperio mexica, Cuitlahuac. Estaba destinada a ser la esposa del que gobernara a los expansivos aztecas.

               Sin embargo, los conquistadores españoles la apresaron a ella y a su esposo, como valiosas prendas políticas, pero Hernán Cortés prefirió adoptarla como hija, estimándola como tal según distintos autores. Se le puso el nombre español de Isabel. En 1526 decidió casarla con su contador Alonso de Grado. Era un hombre de carácter vivo, que había disfrutado de una encomienda o concesión de amerindios en La Española y que había disputado con otros compañeros de armas en la conquista del imperio azteca. Enviado preso a España en 1523, al año siguiente tomó parte en la expedición a Honduras, disfrutando de la confianza del mismo Cortés.

               En calidad de gobernador y capitán general del rey, Hernán Cortés le concedió en dote y arras una serie de valiosas posesiones. Así pues, su matrimonio fue agraciado con un total de unas 1.240 casas de amerindios, repartidas entre antiguos dominios de su padre Moctezuma y Tlacopan, la actual Tacuba, una destacada ciudad tepaneca ubicada al oeste del lago Texcoco que había sido aliada de los mexicas de Tenochtitlan. Semejante encomienda se estimó todavía en el ocaso del siglo XVI como la más grande del valle de Anáhuac. En la emergentes Nueva España se alumbró una flamante aristocracia tras la conquista.

               A la muerte de Alonso en 1527, Tecuichpo-Isabel volvió a casarse, esta vez con Pedro Gallego de Andrade, otro de los hombres de confianza de Cortés. De este matrimonio nació Juan Gallego Moctezuma. Sin embargo, el enlace duró poco por la muerte de Pedro. En 1528 la princesa tuvo una nueva hija, esta vez con el mismo Hernán Cortés, que no terminó casándose con ella. La joven Leonor Cortés Moctezuma distó de ser aceptada por su madre, pero su padre la reconoció como hija propia, convirtiéndose en el futuro en una de las mujeres más acaudaladas de la Nueva España, con intereses en la minera Zacatecas.

               No obstante, nuestra protagonista volvió a casarse, esta vez con Juan Cano de Saavedra, un veterano de la conquista que había considerado con desagrado la matanza de Cholula, según Fernández de Oviedo. Por aquel entonces el patrimonio de Tecuichpo-Isabel estaba siendo mermado por varios aristócratas amerindios de Tlacopan y algunos encomenderos, hasta el extremo de encontrarse casi arruinada según ciertos autores. Juan, que retorno a España hacia 1560, defendió sus derechos ante el Consejo de Indias, pero sólo consiguió que se le concediera una pensión de circunstancias a su hijo Juan Cano Moctezuma. El fracaso resultó tan vivaz como el fracaso para los aristócratas mestizos, amerindios y europeos novohispanos. De la Tecuichpo que nació princesa no disponemos de más noticias seguras, pero sí se puede sostener que contempló la muerte de un mundo y el alumbramiento de otro.

               Fuentes.

               ARCHIVO GENERAL DE INDIAS.

               MP- México, 48.

               Relaciones de la Nueva España. Edición de Germán Vázquez, Madrid, 1991.