VENEZUELA, MÁS PREGUNTAS QUE RESPUESTAS.

04.01.2026 11:10

              

               El ataque estadounidense a Venezuela y la detención de Nicolás Maduro abre distintas alternativas de futuro. Una cosa es lo que se planea y otra muy distinta es lo que sucede finalmente.

               Una primera alternativa, ya anunciada por el presidente de Estados Unidos, supone que la captura de Maduro comporta una transición tutelada por los Estados Unidos hacia un nuevo gobierno, permisivo con la explotación foránea de sus hidrocarburos.

               Sin embargo, no conocemos cómo se conformará el nuevo gobierno, pues la oposición de María Corina Machado no dispone de la deseable adhesión de Washington. De pactarse con figuras del chavismo, el golpe contra Maduro tendría ciertas semejanzas con el derrocamiento de Mussolini en 1943.

               Otra alternativa pasa por la confusión política, en la que fuerzas supervivientes y descontentas de la Venezuela bolivariana emprenden una resistencia armada, de duración imprevisible a día de hoy. En este caso la nación se sumergiría en un torbellino de enfrentamientos políticos, una verdadera guerra civil.

               No cabe la menor duda de los padecimientos de la población venezolana, en el exilio y en su país. De la verdadera atención de sus necesidades de libertad y bienestar, o viceversa, depende mucho el futuro, no pudiendo ni debiendo ser olvidadas por ninguna autoridad política.

               Asimismo, la intervención en Venezuela (una más en la lista de los Estados Unidos en el área desde 1898) también tiene importantes consecuencias para el resto de Iberoamérica. No sabemos todavía si todos los exiliados podrán retornar o si se producirán nuevas salidas de refugiados. También desconocemos cómo puede afectar la acción estadounidense al régimen cubano, uno de sus más veteranos oponentes en el Caribe. De momento, la inquietud se ha hecho visible en los círculos políticos gobernantes de Colombia, Brasil y México, así como la congratulación de la Argentina de Milei.

               Iberoamérica, como Venezuela, plantea más preguntas que respuestas. ¿Será capaz Estados Unidos de reafirmar su dominio, excluyendo en lo posible a China? ¿Cuál es el futuro de unos países marcados por los problemas de desarrollo, la inestabilidad política y la emigración? Las respuestas deberían de ser cuidadosamente esmeradas, haciendo hincapié en la mejora de las condiciones de vida de sus gentes.

               Víctor Manuel Galán Tendero.