YORK, COMERCIANTE Y VIKINGA. Por James Really.

08.05.2015 07:58

                El comercio exige no pocos sacrificios a los comerciantes, que a veces han tomado las armas por el bien de su negocio. Los griegos ya compatibilizaron mercadeo y piratería con soltura y los vikingos continuaron tales costumbres.

                Los reinos anglosajones les ofrecieron excelentes perspectivas de saqueo y de comercio. Desde finales del siglo IX dominaron ciudades de origen romano como York, sometiendo a tributo al país de los alrededores.

                Los vikingos repararon la fortaleza de los romanos y lograron extender el área habitada de la vieja sede episcopal hacia el Sudeste en dirección a los ríos Ouse y Foss. Allí establecieron una ceca donde acuñaron excelente moneda desde el 895.

                                                    

                Su riqueza se sustentaba en el comercio con el animado mar del Norte. En York se vendieron alimentos, esclavos y los valiosos objetos elaborados por sus artesanos. Los vikingos ayudaron a su manera al renacimiento urbano medieval.

                Los reyes vikingos de York pudieron enorgullecerse de su posición. Pronto tuvieron que combatir con sus rivales anglosajones, que habían acometido importantes reformas militares y de gobierno para recuperar su dominio sobre Britania.

                        

                En el 954 el rey Erik Hacha Ensangrentada fue derrotado y obligado a abandonar York, cuyo comercio pronto sufriría la rivalidad de otro enclave vikingo, Dublín, mejor situado en las nuevas rutas del comercio atlántico más septentrional.